“Lo menos posible, y tanto como sea necesario”

 

Este es el principio básico para la creación de las instalaciones Turístico-Deportivas que se realizan en el medio natural… pero ¿Cómo encontrar el equilibrio entre protección y desarrollo? Y sobre todo… ¿Cómo reducir la subjetividad que lleva implícita la valoración de esto? Para ello lo primero que hay que plantearse es a quién va dirigida esa instalación, dado que en función del perfil del usuario objetivo, lo que será necesario diseñar, construir e informar, será distinto.

En el caso que nos ocupa, las Vías Ferrata, nuestro usuario ni tiene porqué ser deportista, ni ser experto en la realización de maniobras con material técnico de montaña, ni ser un montañero experimentado, tampoco existe ningún organismo que exija estos conocimientos para el uso de las Vías Ferrata.

El perfil general de usuarios de las Vías Ferrata son personas amantes de la naturaleza, con una relación con el riesgo moderada (no hay aversión total al riesgo pero tampoco propensión) y que buscan precisamente éso, una actividad generadora de sensaciones, pero en un entorno controlado, que es lo que implícitamente conlleva el uso de una instalación construida por otra persona.

Como usuarios de Vías Ferrata, estamos acostumbrados a encontrarnos una instalación en el medio natural con información muy dispar sobre la misma. Hay algunas con paneles informativos al comienzo de la misma que nos dan algunas pistas sobre el recorrido y las medidas de seguridad y hay otras donde la información acerca de la instalación y su uso brilla por su ausencia. Directamente no existe.

¿Lo peor? Que tanto en unas como en otras, ocurren incidentes, accidentes y rescates de forma regular y cada vez con más frecuencia… ¿podemos evitarlos?

 

A raíz de la publicación de la UNE-EN 16869:2018 el pasado 31 de Mayo, podemos extraer algunas de las claves informativas que aconsejablemente debe de contener una VF para minimizar su riesgo de uso, velando así por la seguridad de sus usuarios.

Información común al punto de inicio y punto final de la VF:

  • Información de contacto del encargado del mantenimiento de la VF, para poder comunicar daños detectados.
  • Información de contacto en caso de emergencia.
  • Información sobre el itinerario de descenso + duración prevista.

 

 

Información al inicio de la VF:

  • Obligación de uso de un Sistema de Disipación de Energía + Arnés.
  • Recomendado casco, guantes, calzado cerrado etc.
  • Información técnica del itinerario: longitud, diferencia de altitud, duración aprox.
  • Nivel de dificultad.
  • Información sobre puntos de anclaje fijos si procede (escalada en cordada).
  • Descripción topográfica del itinerario e información sobre salidas de emergencia y/o desvíos.

 

Además, al inicio de las secciones principales, sería recomendable informar de si la línea de seguridad se puede utilizar como ayuda a la progresión o no, así como del número máximo de usuarios que permiten elementos de progresión tales como puentes, escalas, etc.

Si a estas medidas informativas sumamos unas condiciones técnicas del proyecto que exigen desvíos/vías de escape intermedias, instalación de elementos facilitadores para un posible rescate, ensayos de resistencia de los materiales instalados etc… ¿no mejoraría todo ello la seguridad de la VF pudiendo disfrutar igualmente de una experiencia motivadora?

A nosotros no deja de sorprendernos cómo los ayuntamientos, órganos gestores de Espacios Naturales Protegidos, propietarios de terrenos etc., consienten la construcción, uso y divulgación de unas instalaciones con un riesgo alto sin exigir a promotores y gestores de las mismas el cumplimiento de ciertos requisitos respecto a la seguridad del usuario.

Si eres usuario habitual de VVFF y detectas falta de información, materiales en mal estado, posibles especies o hábitats amenazados etc., te agradeceríamos que nos lo contaras para poder contactar con los gestores de la misma y empezar a trabajar en la mejora de la instalación.